EL PATRONATO POR ALDEADÁVILA DE LA RIBERA

Texto: Jesús López Garañeda
 
 

Abre el día de San Ceferino, dedicado a fiestas en algunos pueblos de Salamanca, luminoso, aparente, cálido y sin una nube en el cielo con un sol de justicia. Aldeadávila de la Ribera, aunque honra como patrón a San Bartolomé al que cariñosamente llaman San Bartolo, programa en sus fiestas patronales que duran casi, casi una semana diversos espectáculos taurinos que empiezan con San Ceferino y acabn con San Agustín, santos toreros donde los haya.

Allí nos vamos para presenciar la primera de las novilladas sin picadores preparada por el Ayuntamiento que preside el alcalde Santiago, querido por sus convecinos y respetado por casi todos, especialmente los jóvenes que le piden desde la plaza en uno de los momentos “que baile el alcalde, que baile el alcalde”. Y él bota en el balcón del Ayuntamiento entre el jolgorio de cuantos miran, mejor dicho cuantos abarrotan la plaza del pueblo habilitada en coso taurino improvisado, con palos, talanqueras y burladeros desde donde se observa el devenir de la lidia. Y vayamos a ella para que conste.

Esta vez el presupuesto daba para encerrar cuatro novillos toros de Madrazo, el ganadero salmantino que tiene una jabalina amaestrada y que mete los toros como si fuera un can de casa, habiéndose habituado a vivir entre los toros y con los mayorales de la ganadería. Cuatro ejemplares, hechos y derechos, utreros más que novillos que hicieron resoplar a los toreros que debían enfrentarse a ellos a pecho descubierto.

Diego Dos Santos, el portugués, ganador del pasado bolsín de Rioseco, recibió a su primero con una larga de rodillas que arrancó los primeros aplausos y los gritos emocionados de los espectadores. Una lidia completa, aunque en su primero no supo encontrar los blandos para dar muerte al toro, necesitando tres intentos lo que le privó del trofeo.

No sería así en su segundo al que toreó muy bien, con asiento, fortaleza, ganas y valor. El bicho era un animal de cuidado que alargaba el pescuezo al menor descuido para echarse a los lomos a su lidiador. No obstante, Diego salió gallardo, airoso y con elegancia de los cites. Además procuró una estocada hasta la bola que derribó al animal con espectacularidad.

Dos orejas y rabo para él que pasearía en triunfo por entre el público, como se puede apreciar en las fotografías. Y es que cuando acaba la lidia de cada toro, los espectadores que están entre las barreras y barrotes salen afuera para hacer fotos al torero, aplaudirle, jalearle o invitarle a beber de la bota de vino. Ahí está en alguna de las fotografías siendo buscado como en el juego de “donde está Wally” que no se le ve entre la marabunta producída por el gentío.

El otro compañero de lidia fue el novillero malagueño Manuel Rodríguez, quien cortó también dos orejas al primero de su lote, tras una faena medida, templada y bonita. Sin tener tanta suerte en el último de la tarde al que tuvo que descabellar varias veces y que incluso estuvo a punto de ocasionar un percance a la puerta del Bar de Óscar, quien tan gentilmente nos atendió a los miembros del patronato, al salir despedido el pincho y rozar a un espectador.

Pero bueno, al final todo quedó en un susto y los dos novilleros salieron a hombros jaleados y aplaudidos con fuerza por todos cuantos llenaron la plaza junto a la egregia y señorial iglesia del Salvador.

Aldeadávila de la Ribera nos acogió con hospitalidad. Toda la Corporación municipal nos recibió correctamente, las Reinas de las fiestas de mayores e infantiles lanzaron sus claveles y flores a los toreros, el grupo de guasones- dicho sea en el buen sentido- que picaban al trompeta de la banda de música dedicándole fuertes olés y aplausos y que él correspondía repitiendo una y otra vez el pasodoble, debajo de la puerta de la Casa Consistorial porque debajo de los tablaos había un ambiente inenarrable de camaradería, juerga, risas, cervezas y amistad.

Al pueblo de Aldeadávila darle las gracias por su hospitalidad y que San Bartolomé les sea propicio siempre. 

NOVILLADA de las fiestas patronales en honor de San Bartolomé

4 novillos de Madrazo, bravos, nobles y encastados para

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MANUEL RODRÍGUEZ, dos orejas y aplausos

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DIEGO DOS SANTOS, ovación y dos orejas y rabo.

Los dos matadores salieron  a hombros.

Patronato del Toro de la Vega. Tordesillas (Valladolid)