Peñafiel es una de las estaciones
obligadas para el aficionado durante estos días de la Virgen y San
Roque.
Su coso medieval, junto a San felices
y Montemayor, forma la trilogía de plazas de toros populares. Plazas
construidas para correr, donde los cortes toman otro valor. Plazas
construidas para lancear, donde cualquier lance imaginable encuentra
espacio.
En el Coso es frecuente quedar
absorto contemplando el espectáculo de balcones y graderíos;
parecidos, pero diferentes según la hora. Allí se hermanan
talanquera de rollizo con barrera; burladero con ventana; balcón con
puerta fortificada y el círculo con lo cuadrangular, como si el
antiquísimo problema geométrico hubiera sido resuelto por San Roque.
La plaza –cuadrangular- tiene
plantado en su centro una barrera circular, y es costumbre de la
villa soltar un toro en el interior del círculo y otro por el
exterior, de modo que entre el caserío y el círculo suceden unas
acciones y en el interior del círculo, otras.
Pese a temporales embelesos, hay que
andar listo en el Coso. Es grande, pero cuando sueltan dos toros se
encoge y caso de saltar barrera huyendo de uno, no es imposible
caer en los brazos del otro.
A la anterior se añade otra
circunstancia, los toros, viendo hueco, saltan la barrera del
círculo frecuentemente, extremo a prevenir si se le ve acercarse
meditando o a sospechosa velocidad.
El domingo 17 de Agosto por la mañana
se encerraron y corrieron tres toros al estilo de la villa; para no
faltar a la costumbre, tras algún amago fracasado, saltaron barrera,
también un aficionado fue a encontrarse con el toro exterior huyendo
del interior.
Se vieron buenos cortes, por ser esta
villa abundante en criar cortadores de valía y lucidos lances de
atalancados, toreando tras sus defensas; incluso hubo momentos en
que la mezcla de acciones a velocidad de vértigo, impedía ordenarlas
en la cabeza .
Tan duros como hermosos, tan
arriesgados como felices son los San Roque de Peñafiel; no en balde
esta plaza puede presumir de casi seis siglos de tauromaquia, tiempo
bastante para crear un modo de ser y de hacer.