EL PATRONATO EN PEÑAFIEL

foto : Jose carpita

Peñafiel es una de las estaciones obligadas para el aficionado durante estos días de la Virgen y San Roque.

Su coso medieval, junto a San felices y Montemayor, forma la trilogía de plazas de toros populares. Plazas construidas para correr, donde los cortes toman otro valor. Plazas construidas para lancear, donde cualquier lance imaginable encuentra espacio.

En el Coso es frecuente quedar absorto contemplando el espectáculo de balcones y graderíos; parecidos, pero diferentes según la hora. Allí se hermanan talanquera de rollizo con barrera; burladero con ventana; balcón con puerta fortificada y el círculo con lo cuadrangular, como si el antiquísimo problema geométrico hubiera sido resuelto por San Roque.

La plaza –cuadrangular- tiene plantado en su centro una barrera circular, y es costumbre de la villa soltar un toro en el interior del círculo y otro por el exterior, de modo que entre el caserío y el círculo suceden unas acciones y en el interior del círculo, otras.

Pese a temporales embelesos, hay que andar listo en el Coso. Es grande, pero cuando sueltan dos toros se encoge y caso de saltar  barrera huyendo de uno, no es imposible caer en los brazos del otro.

A la anterior se añade otra circunstancia, los toros, viendo hueco, saltan la barrera del círculo frecuentemente, extremo a prevenir si se le ve acercarse meditando o a sospechosa velocidad.

El domingo 17 de Agosto por la mañana se encerraron y corrieron tres toros al estilo de la villa; para no faltar a la costumbre, tras algún amago fracasado, saltaron barrera, también un aficionado fue a encontrarse con el toro exterior huyendo del interior.

Se vieron buenos cortes, por ser esta villa abundante en criar cortadores de valía y lucidos lances de atalancados, toreando tras sus defensas; incluso hubo momentos en que la mezcla de acciones a velocidad de vértigo, impedía ordenarlas en la cabeza .

Tan duros como hermosos, tan arriesgados como felices son los San Roque de Peñafiel; no en balde esta plaza puede presumir de casi seis siglos de tauromaquia, tiempo bastante para crear un modo de ser y de hacer.

 

Patronato del Toro de la Vega. Tordesillas (Valladolid)