Foto: José Carpita
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El pasado fin de semana tuvieron lugar los encierros a caballo de La Parrilla (Valladolid), donde las fuertes rampas de acceso al pueblo dan lugar a que sucedan mil lances y exigen solvencia a los jinetes. Los dos erales que se encerraron pertenecían a Taru y bien por la naturaleza del terreno, bien por la numerosa caballería, dieron problemas para ser llevados a la plaza; de hecho sólo entró uno de ellos, aunque los mejores lances tuvieron lugar en las rampas de subida. Allí peones y caballería pudieron vérselas con los toros, cada momento más reservones, tanto, que no permitían el menor error. Estaban pendientes de todo, esperando el momento oportuno. Esto sucedió a un caballista que, entrando, se encontró con el toro a la grupa y cuesta abajo. Imposible ganarle al toro en esa circunstancia, de modo que fue derribado aunque gracias a Dios, sin mayores consecuencias. El sábado un toro rojo dio qué hacer, lanzándose a por los caballos a la menor ocasión y negándose a ser encerrado, buscando querencia donde los jinetes no podían arrimarse y espantando a los atalancados más adelantados, aunque algunos cortadores no le hicieron ascos, metiéndose a cortar en pleno campo. El domingo se repitió más o menos el encierro del sábado. Como resumen, en La Parrilla se pudieron ver muy buenas actuaciones de la caballería según se puede comprobar en el reportaje de Jose Carpita. |