Foto: Jose Carpita
|
El pasado Domingo 26 se celebraron en Ledesma (Salamanca) los tradicionales espantos, o encierro a caballo que debe ser espantado por los hombres de a pie cuando vengan toros y jinetes a la carrera, de tal modo que no llegue a entrar en la plaza. Esta modalidad, propia de algunas villas zamoranas y salmantinas, es de gran belleza y riesgo, porque desviar a una manada lanzada por la caballería a base de gritos y gestos cayada en alto, puede salir mal y ser embestido el grupo de espantadores. En Ledesma es singular la belleza de esta particular tauromaquia popular, pues un prado salpicado de peñas y un arroyo, contribuyen a diversificar el escenario; si a ello añadimos el buen atalancado dispuesto; el razonable tiempo que hizo y los miles de aficionados que acudieron, ya podemos hablar del éxito de la función. Comenzó el espanto a las 11, con el disparo de un cohete. El encierro, compacto y veloz, fue asaltado con éxito por el buen grupo de espantadores que trataban de evitar alcanzara la plaza, forzándole a dirigirse hacia la carretera y sacando a dos toros para que cortadores, corredores, toreros de fortuna y atalancados pudieran usarlos a su sabor. Los toros, bien presentados, comenzaron entrando alegres para ir poco a poco cediendo aunque mientras tanto los cortadores actuaron como si estuvieran en el mejor de los concursos y los atalancados en peñas y empalizadas se las vieran con los bichos. Alguno tuvo que dejar bota y merienda porque el utrero se subía; otros, era citar con la chaqueta y allá se venía el bicho. Como de costumbre, los toros tomaron querencia en el arroyo, desde donde salían espectacularmente si veían presa, teniendo la caballería buenas intervenciones con los toros a cola y jugándose el caballo: Muy bien Cañero y su gente. También sucedió incidente con un aficionado alcanzado en las troneras de las talanqueras que a Dios gracias, fue cosa de poco y al que deseamos pronta recuperación. Hacia la una de la tarde terminó el espanto dejando buen sabor de boca. Estupenda la mañana tenida en Ledesma, donde cada año acude más público. |