EL PATRONATO EN VALDESTILLAS. Viernes 16

Texto : J. Ramón Muelas García
Foto : Gerardo Abril & Jose Carpita

EL PATRONATO EN VALDESTILLAS. Sábado y Domingo 18

 Bien podemos decir que la villa de Valdestillas progresa a toda máquina; por lo menos, en materia taurina.

El año pasado, tal día como hoy, se notaba en el número de aficionados que era de trabajo. Soltaron buen género y resultó un éxito. Este 2.008, aunque también era de trabajo, la afición se dio allí cita a la caída de una hermosa tarde de Mayo atraída por la golosina que Taru tenía preparada : música, pandas por el itinerario, ese gentío ya casi constante y esos nervios especiales, atávicos pero dormidos, que resucitan cuando va a  aparecer el toro. Digo toro en su exacto sentido.

La misma tensión que en el Toro Sarmiento de La Seca. La misma expectación, cuando el brazo de acero levantó a los aires -cárdenos y rosas- el cajón de tranquila apariencia. A algún despistado le recordaría tan bucólica escena el puerto de Gijón, cuando cayendo la tarde desembarcan el pescado y el mar se refleja en las últimas nubes del día, pero a los de la Tierra, el lento cimbrear de la caja roja gobernada con mimo, más recordaba a campana concejil llamando que a pacíficas estampas marineras.

Quedó rasa la carrera enarenada, llana como el mar, a la espera del toro prometido y apareció rabo en alto, un toro, lo que muy diferente a un novillo de mejor o peor trapío. Un toro de irreprochable presencia, ligero, buscador, que entraba.

Hora de cortadores a pecho como Adolfo Arranz, quien corta en el centro dando la ventaja al toro, tan seguro está de no precisar talanquera.

Hora de toreros de fortuna sin montera pero con chaquetilla, tras la que aguardan cual si fuera un almenar o un escapulario; citan, y cuando humilla el toro tomando viaje, desaparece el engaño perpendicularmente a la trayectoria de la fiera. ¿No era lo que hacían Pedro Romero, Hillo y los viejos maestros?.

Los lances se suceden con éxito hasta que el bicho va asentando y pueden intervenir corredores y atalancados. Pero todos saben que hay toro, no novillo, y que cada cite es desafío y que la talanquera puede ser derribada en cualquier momento.

Dos remates hacen ceder el parapeto vertical, bien defendido por los atalancados; sin embargo, los que paran más alejados del lugar donde suceden las tarascadas, oyendo el tumulto y no viendo al toro, entienden que se ha escapado, reinando momentánea confusión.

Unos salen a buscarle por las eras; otros, se previenen por si aparece y sólo quienes le ven, obran como conviene. Momentos de gran tensión muy propios del toro corrido popular. ¿Y si aparece?; entonces ... a resolver como se pueda!. Esto no es un espectáculo, ni –cuando hay toro- una diversión; es mucho más, un acto tradicional. Aquí, quien más, quien menos, corre riesgo y el riesgo es consustancial al acto, como cosa propia de hombres libres ... ¿Qué no?. Entonces váyase al cine, donde ponen una muy buena de conflictos sicológicos y las balas de la pantalla no alcanzan al patio de butacas. Claro que los que aguantaron en las talanqueras de Valdestillas, los que fueron hacia las eras y los que esperaron sucesos –qué decir de los primeros actores!- salieron del lance satisfechos en lo hondo. Y los del cine? ...habría que preguntarles. Nada es gratis; menos lo bueno.

Duró el encierro y costó encerrar al último elemento de Taru; cuando entró, todo el mundo estaba de acuerdo: la tarde había sido movida, vibrante y satisfactoria.

 

PICA SOBRE LAS IMÁGENES

 

Por eso fue tanta gente. Por eso decía que Valdestillas progresa a toda máquina; por lo menos, en materia taurina.

Seguirá el sábado.

Patronato del Toro de la Vega. Tordesillas (Valladolid)