Texto : J. Ramon Muelas García
Foto : Jose Carpita & J. Ramón Muelas & Gerardo Abril
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Aquí en Castilla, hasta los niños saben que lloverá entorno al 23 de Abril, aniversario de la Batalla de Villalar. Es la borrasca que nos envía D. Juan de Padilla para apuntalar cereales, sacar viñedos de dormición, tintar pinares y refrescar memorias en lo tocante a puntos de hidalguía. Este año de 2.008, el capitán toledano ha querido hacerse notar pegándonos un par de buenas manos; tan buenas, como para no poder salir de casa, excepción hecha de ser requeridos por graves asuntos. ¿Un grave asunto? : El Toro del Sarmiento. Advierto al lector que hablo de oídas y relato lo que se comentaba en los corrillos respecto a la novedad. Esta es la idea que tenía la afición. VER FOTOGRAFÍAS DEL TORO DEL SARMIENTO Para promocionar el vino blanco Verdejo, dinamizar la primavera de la villa y más probablemente, porque La Seca tiene el demonio en el cuerpo, disfrutando de esa necesidad de moverse propia de los pueblos prósperos y con futuro, acordaron meter en un saco los conceptos expuestos, asociarlos, y llevarlos a la práctica en forma de fiesta. Las empresas vitivinícolas, el ayuntamiento y sobre todo, la gente de la villa unida prepararon el programa : concurso de catas, folclore, juegos malabares y en fin, lo que hubiera podido ser otra fiesta “europea” más sin la menor trascendencia. Pero la diferencia capital para que no sucediera así, está en creer –o no- en uno mismo, en sus tradiciones, en que una fiesta, para que lo sea de verdad, no puede ser una farsa, un sucedáneo, si no que debe responder al concepto “fiesta” de la gente de la Tierra. VER FOTOGRAFÍAS DEL TORO DEL SARMIENTO Y ni cortos ni perezosos pensaron en soltar un cinqueño de verdad, ponerle como divisa cintas con los colores de la bodega ganadora del concurso de cata, según unos, o mecenas, según otros; celebrar cuando se mueven los vinos a la orden de D. Juan de Padilla y dar a conocer su industria : el verdejo, con fiesta propia al uso tradicional. Sin complejos ni preocupaciones por el qué dirán los forasteros; sin miedos a perder ventas en Alemania por correr toros en Castilla. Sin problemas de conciencia ante coces de funcionario cuyo jornal depende de las cajas de vino que vendan los de La Seca; en una palabra, sin traumitas, se pusieron manos a la obra. En el ambiente flotaba la particular intranquilidad que aparece cuando va a salir un toro hecho y derecho, reforzada por la impronta de los claros de borrasca. Restrallaban las luces amplificadas sobre el inmenso trampantojo de nubarrones; dando vida a los charcos y tejados, hechos de plata fundida. O hacía frío, o había nervios. Con su dulzaina a vanguardia, apareció el camión de Julito Higuera : allí venía el toro de Caminero VER FOTOGRAFÍAS DEL TORO DEL SARMIENTO No se cabía. No había árbol, ni reja, ni portal, ni contenedor, ni talanquera, ni tapia, ni banco, ni señal de tráfico que no luciera el cartel “completo”. ¿7.000 aficionados? .. y eso que previsoramente, la organización había cerrado el itinerario con gradas; pero no bastaron. Hasta seis filas de atalancados se apretaban para ver al Toro Sarmiento; a su sabor o como buenamente pudieran. - Y esto es seguro?. Me pregunta una señora novicia mientras mira desconfiada la talanquera y es mirada incrédulamente por los circundantes. - Si Dios quiere … respondo. ¿Cómo pueden preguntarse esas cosas?. ¿No sabe que hacer tales preguntas es invocar a los malos augurios?. Era urbana; sin raíz. La delataba su pérdida de compostura. Los de la organización hincan la segunda talanquera, quedamos encajonados. La señora vacila; le ha dicho la televisión que el torito es un ser bueno, amable y cariñoso, incapaz de dañar a quien él reconoce por amigos; pero por otra .. como se ve cada cosa por la televisión!. Claro que hasta el urbano más tonto –no en balde antaño fue rural- es capaz de quedar impresionado cuando hombre y Natura muestran sus poderes; entonces se desvanecen los tópicos: era el caso. Y no fuera que el torito se pusiera nervioso e hiciera de las suyas, emprendió la retirada mascullando por lo bajo. VER FOTOGRAFÍAS DEL TORO DEL SARMIENTO Se iza una vara; en lo alto, la divisa de la Bodega Yllera : rojo, negro y blanco. Unos dicen que ha pagado el toro; otros, que ha ganado el concurso de cata; como fuera, una de las grandes bodegas apuesta por nuestras tradiciones; sin complejos, sin miedos y con ello me parece que gana no sólo clientes, también la estima y el reconocimiento de los aficionados. Las seis y poco. El primer cohete. Se despeja la boca del camión. Dos chicos se agarran para lancear al alimón. Máxima prevención. Sube la trampa, asoma, observa sin salir. Cuatro patadas. No sale recto pese a los cites de la pareja. Deriva a la derecha por sorpresa barriendo empalizadas. Gritos cortados de las mujeres. Ya está en la calle el primer Toro Sarmiento. Tiene tela. Negro ligerísimamente mulato, colirrojo. Sí pesará los 500 Kg.. Cornalón y con unos pitones que a lo sumo han sido desbellotados; vistos de cerca ponen respeto. Atanasio-Lisardo, según Carlos Santa Olaya. De media alzada, algo escurrido de atrás, compensado sobradamente con la cabeza y pecho. Se maneja mejor por el izquierdo que po el derecho. Tiene trapío y actitud para confirmar al aficionado que no está ante cualquier cosilla. Tras revisar la derecha, descubre a dos que le citan; sale a por ellos culebreando, dudan un instante; bastante para que haga hilo hacia uno de ellos. Intenta ganarle la cara entreteniéndole con un trapo. Lanza el toro dos derrotes como sólo lo hacen de cinqueño para arriba; secos, justos, derecha e izquierda, y en ese momento el cortador pierde los pies, casi acunado. Por unos centímetros los golpes van al aire. Consigue salir. VER FOTOGRAFÍAS DEL TORO DEL SARMIENTO El lance animó a los numerosos y expertos cortadores que llenaban la calle ávidos de toro. Entran dos en liza y de frente a cuartear; va el toro. Uno de ellos gana la cara, el otro no llega y debe salir rebotado. Va el toro como resorte tras quien le ganó la cara, lanzando tarascada propia de un muelle, pero queda burlado. Se acerca a un contenedor poblado de atalancados. Parece rematar. Cae alguno sin ser posicionado por el toro que ahora acude a otros cites calle arriba. La gente está lanzada, no paran de cortar y torear de fortuna; ahora es Adolfo Arranz quien inventa el “pase del verdejo”, novísima acción consistente en vaciar la embestida dirigiéndola hacia un costado con un trozo de cartón, justo cuando sale del contacto y sin apenas moverse. El toro está funcionando bien, responde a las llamadas, aunque son tantas que con la cordura propia del cinqueño, va saliendo cada vez más corto y con más reparos. Poco a poco investiga el terreno, acomodándose a querencias, aumentando el peligro. En este deambular, descubre la talanquera que cierra una trasera particular. Está llena, pero no repleta, lo que le permite atisbar fondo y anima a atacarla. Consigue meter un cuerno entero mientras los atalancados la defienden como pueden, sin huir, sólo encogiendo la barriga para no ser alcanzados. En esa batalla se lesiona el toro ostensiblemente una mano, de modo que es preciso terminar recogiéndole a punta de capote y cite de cuerpo. Fue guardarle, cubrirse el cielo y recibir otra bendita mano de agua que D. Juan de Padilla, a modo de despedida repartió a la afición ahora acurrucada en soportales, pues a los bares no había forma de entrar. VER FOTOGRAFÍAS DEL TORO DEL SARMIENTO Apenas daban las siete, de modo que el Toro Sarmiento pareció corto. Pero lo que faltó de tiempo, sobró de intensidad; la opinión general era haber asistido a una verdadera función de toro corrido popular, bien organizada, dirigida y ejecutada; con un toro hecho, como se pide hoy día; con una parroquia hospitalaria, seria y motivada, deseo de cualquier organizador; con numerosos, difíciles y peligrosos lances saldados sin incidentes; con un ambiente amable, educado, sin inoportunidades ni salidas de tono, pese a la circunstancial lesión del toro y al gentío. En fin, que ayuntamiento, villa y empresas participantes, supongo brindarían por el éxito obtenido; habían consolidado el Toro Sarmiento, dado a conocer la Fiesta del Verdejo a media Castilla, y demostrado que con capacidad, unidad, ganas y arrojo, nada se pone por delante. Comenzando el año advertimos desde Montemayor que se avecinaban novedades, lo que no advertimos –aunque deseábamos- era el desbordante éxito que iban a tener. La Pedraja, La Seca .. y vienen más; tantas más como para demostrar a quienes aún no lo vean que sin toros en la calle no es posible la verdadera fiesta popular; se harán sucedáneos, pero faltará esa participación masiva, calor y comedida –aunque alegre- gravedad que sólo aparece cuando un pueblo celebra SU fiesta, no la que diseñen foráneos equipos de animación. La Seca a puesto el listón muy alto, acertando de pleno. Quede constancia de nuestro agradecimiento. |