Texto: Jesús López Garañeda
|
La XIV edición del Mercado de la Edad Media que organiza la Asociación de Empresarios de la localidad, además del centro de iniciativas turísticas, el Ayuntamiento de Tordesillas y un nutrido grupo de vecinos que se transforman en vivientes recordatorios de otras épocas, se cerró con una extraordinaria animación en calles y sitios en donde se establecían los puestos, y en los establecimientos hoteleros todos de la Villa que cuelgan el cartel de "NO HAY BILLETES" en una entrada de forasteros sin parangón alguno. Tiempo espléndido, dotación de hombres y mujeres poniendo de su esfuerzo para que todo resulte atractivo y piedras antiguas revestidas de lienzos, guirnaldas y banderas para hacer más acogedora la Villa. Todo eso y mucho más ha tenido la décimo cuarta edición en esta ocasión en la que nuestro patronato puso su taberna habitual en la calle de Carnicerías, ofreciendo el suculento y apetitoso chorizo elaborado por Marta y Paco especialmente para la ocasión, el vino en jarro de barro y la conversación siempre amable y acogedora entregada a todo aquel que la requiere. Muchos nombres, todos los nombres, que si tratara de citar siempre me olvidaría involuntariamente de alguno, tienen un hueco en esta actividad tan turísticamente reconocida y de la que orgullosamente se muestran muchos tordesillanos. Ilustrar ahora en este reportaje lo pasado con las fotografías, especialmente por nuestra organización que coloca su puesto y curran sus miembros con toda la dedicación del mundo a fin de obtener unas perrillas con que pagar los gastos que conllevan las actividades del año, es un objetivo a resaltar sin ninguna duda. Gastos a los que es preciso descontar los 150 euros que la asociación de empresarios ha cobrado este año al patronato en una obligación no del todo gustosa, al menos para mí personalmente, sabiendo qué destino tienen los fondos adquiridos por este esfuerzo de un colectivo encargado de estudiar, fomentar, promocionar y divulgar el llamado Torneo del Toro de la Vega, vestigio antropológico de la fiesta de toros y festejo reliquia de un pasado digno de celebrar. Creemos en nuestra fiesta taurina y por ella luchamos especialmente en los momentos difíciles que nos toca atravesar y más ahora cuando arrecian los vientos ecológicos contrarios de cuantos no entienden ni quieren entender el significado que tiene una herencia popular como la del toro de la vega en la vida de muchas personas de nuestro pueblo. Somos pocos, pero ahí estamos y ahí estaremos. El cuerno suena para recordar en su lamento de mugido a las estrellas en el aire de la mañana al Toro de Tordesillas, a nuestro Toro de la Vega. Y termino. Aquí, para que sea irreprochable, debo expresar en nombre de mis compañeros el agradecimiento a la Asociación de Pandas ASPAT que, desde la existencia del puesto del patronato, nos permite el préstamo de su local para guardar, servirnos de él y utilizarlo en una cesión gratuita y desinteresada tan distinta y distante de la anteriormente comentada. Tordesillas echó una mirada atrás en sus calles, en sus piedras y en sus tejas viejas y agrietadas por el sol un fin de semana de octubre. De nuevo la historia recordó una lección que todos debemos aprender porque es nuestra herencia y nuestro futuro está en estas sencillas palabras: Trabajo, amistad y cultura. |