Foto : Jose Carpita
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El domingo 16 tuvo lugar en Madrigal concurrido encierro a caballo. Soltado el ganado en La Concepción, andaba revuelto y planteó problemas desde el principio. La abundante caballería trató de agrupar; pero los toros, amigos de soledades, fueron desperdigándose cada uno por su parte. Tras tres intentos, sería la una cuando el público comenzó a abandonar las talanqueras. No se logró meter a la villa ningún animal, sin embargo pudieron verse buenos lances; sobre todo con un toro cuajado enquerenciado bajo acacias y cardos desde donde vigilaba a los atalancados. La caballería tiró de él llevándosele a grupa en meritoria acción. Además, solamente el pasear las calles de la antigua villa concejil, identificar las torres de sus murallas y tomarse una oreja o rabo al estilo de la tierra, justifican sobradamente el viaje. |