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Foto : Gerardo Abril & Jose Carpita
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La mañana del 18 de Agosto nos acercamos hasta Peñafiel, cita obligada para la gente del toro popular por concurrir en ella todos los factores que satisfacen al aficionado. Sólo por esperar al encierro ya merece la pena ir; puede uno sosegarse mirando a la imponente fortaleza sobre cielos enladrillados, charlar con la afición de otros pueblos mientras pasa la dulzaina tocando alboradas y lograr la paz interior que pide cualquier carrera. Apareció el encierro ahilado y fragmentado, sin hacer demasiado caso a corredores y atalancados, llamando especialmente la atención un veterano aficionado que parapetado tras un árbol, cachava en mano, citó a su sabor hasta que le salieron competidores. Daba gusto verle. Tras el encierro se corrieron dos erales y una vaca al estilo de la villa en esa plaza única que es el Coso. La costumbre consiste en insertar barrera circular dentro del recinto trapezoidal que forman las viviendas de la plaza, de modo que el toro puede hallarse dentro del círculo o fuera de él, en el espacio entre las fachadas y la cara exterior de la barrera. Añádase el impecable estado del conjunto, restaurado y mantenido con pulcritud; la reciedumbre que otorgan recias talanqueras verticales; la sensación de regresar al barroco si se contemplan las balconadas de madera; la cercana tutela del castillo, los bares y casas que sirven de apoyo para salir al toro y otros mil detalles para reconocerse en un lugar diferente, con personalidad propia para correr toros lejos de esas horribles plazas de fábrica paridas en serie por Autocad. Tan hermoso recinto tiene dos problemas : Primero : Cuando hay un toro por dentro y otro por fuera hay que estar atento para evitar la sorpresa, lo que no siempre es posible. Segundo : Como todo lo bueno, tiene muchas novias; a veces no se cabe. El primer problema debe aceptarse como es y amoldarse a la costumbre; el segundo, no la tiene. Menos mal que quedamos cuatro aficionados! si fuéramos veinte..... igual hacíamos encierro por las Ramblas! .. Y por qué no hacerle?. |