QUINCE MINUTOS EN IRIÉPAL (GUADALAJARA)

Texto y foto : J. Ramón Muelas

En la tarde del Día de la Virgen de Agosto es obligado ir de toros; grandes, medianos o pequeños, pero ir de toros; claro que el negocio se complica cuando no tienes coche y si quieres ir, has de hacerlo en autobús.

Parando en Guadalajara; consultada la bola roja de internet , crujieron los electrones –hoy con cuernos- entre circuitos y salió como solución posible, única posible, Iriépal, lugar a cosa de 3 Km. de Guadalajara donde hoy para la frontera entre el mundo urbano y el mundo rural.

Las combinaciones de la empresa municipal de transportes ofrecían solución única, como esos traidores sistemas de ecuaciones que siempre ponen en examen los maestros de álgebra y la solución era 15 minutos. Sólo durante 15 minutos podría ver el encierro de dos utreros que el ayuntamiento previno para festejar a San Roque; pero menos es nada y allá fuimos.

El autobús cargaba a lo más miserable de la afición –monetariamente hablando- niños, jubilados y los que no tenemos coche, pero no por ello íbamos menos contentos. El plástico olía a fiesta, a colonia de moza, a peinado de abuela recién salida de la peluquería y se notaba mucho: éramos los únicos pasajeros a las 5 de la tarde.

Ir01.jpg (179156 bytes) Ir02.jpg (165045 bytes) Ir03.jpg (147972 bytes)

Aunque en Iriépal no hay marquesina ni trampantojo alguno que indique dónde para la línea, eso carecía de importancia, donde parara íbamos a bajar todos, como sucedió, recibiéndonos los restos de una carroza ayer atrio romano de cartón y hoy indolente amasijo al sol de la Alcarria.

Reconocido el itinerario, estaba bien atalancado; protegidas las viviendas por recias talanqueras horizontales pintadas en rojo inglés y las bocacalles con talanquera vertical de tubo, pero había un problema : Iriépal tendrá 400 habitantes en ascenso a los que añadir la numerosa afición forastera y el itinerario no llega a 250 metros, así que los puestos son escasos.

Abigarrada afición se agolpaba en talanqueras, meseta que da vistas a una plaza empalmada a la calle de suelta, ventanas y cualquier recoveco esperando al encierro, algunos llevaban esperando una hora tras haber acudido prevenidos con su silla para mayor comodidad.

Ir04.jpg (125122 bytes) Ir05.jpg (150144 bytes) Ir06.jpg (211955 bytes)

PICA SOBRE LAS FOTOGRAFÍAS

Pasadas las seis y media ya tronaron los cohetes ordenando soltar la parada de tres solemnes bueyes berrendos en rojo o melocotón; parsimoniosos, anduvieron la carrera recordando años pasados; veteranos, no les inmutaba ver la vara; discretos, se movían cuando notaban al vaquero enfadado.

A las siete menos diez se animó la cosa al aparecer un cumplido utrero ojo perdiz; corrido de salida a alguna distancia, comenzaron a entrarle los cortadores cuando asentó, pese a ver que si el toro seguía, mal podrían hallar refugio en las atestadas defensas. El bicho se movía, corriendo con templanza hasta detenerse en querencia a la sombra, recibir tres o cuatro cortes y reanudar la marcha.

Ir07.jpg (163458 bytes) Ir08.jpg (186308 bytes) Ir09.jpg (155258 bytes)

Se acabó; hora de coger el autobús, ya no había tiempo de ver al zaino que coceaba rabioso el camión de vez en cuando, pidiendo batalla.

15 minutos en Iriépal no bastaban pero al menos quedaba satisfecha la costumbre. volveremos con mayor sosiego y coche a este san Roque.

 

Patronato del Toro de la Vega. Tordesillas (Valladolid)